Spoiler: Mujer discriminada – Dorothy Lawrence

La participación de la mujer en la guerra siempre se ha considerado nula. Es cierto que mayoritariamente participó el hombre pero por dos razones: no dejaban a las mujeres unirse al frente y cuando lo hacían no trascendían sus historias.

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Es el caso de Dorothy Lawrence que participó en la guerra bajo en nombre de Denis Smith, convirtiéndose así en la primera mujer soldado en la Primera Guerra Mundial. Participó y fue castigada y silenciada por ello.

Nacida en Inglaterra el año 1896, Dorothy consiguió cierto reconocimiento con sus artículos en el periódico ”The Times”. Su trabajo como periodista en dicho medio era gratificante pero su verdadera meta era ser reportera de guerra. Vio clara la oportunidad de lograrlo cuando estalló la guerra.

Su inquietud por cubrir la guerra desde el frente la llevó a intentar conseguir su objetivo numerosas veces sin éxito ninguno. El rechazo era inmediato ya que una mujer no podía ni debía estar en la guerra. Escribió a múltiples periódicos para ofrecerse como voluntaria a cubrir la guerra desde el frente.

Llegó incluso a cruzar la zona de guerra como una corresponsal de guerra independiente pero fue rápidamente detenida por la Policía francesa. Tras agotar todas las posibilidades volvió a París. No volvió para darse por vencida, quiso seguir buscando opciones para lograr su cometido.

En París y con solo 19 años es cuando decide que va a conseguirlo aunque sea disfrazada de hombre. Así lo hizo. Soldados británicos que comprendían su situación le prestaron el uniforme y documentación falsificada.

Tuvo que esconder sus pechos bajo un corsé, moldear el traje para que pareciera que tenía más espalda e introducir cojines en el uniforme para aparentar unos hombros más anchos. Cortó su cabello al estilo militar y aprendió rápidamente lo que debía saber sobre cómo es ser un soldado.

Convertida en Denis Smith consiguió formar parte del frente. Allí conoció a Tom Dunn quien le hizo la vida mucho más fácil ya que él sabía su secreto y estaba dispuesto a ayudarla. Le consiguió una cabaña alejada del resto de varones para que no hubiera ningún problema ni peligro y le consiguió trabajo como zapador. Dorothy también sirvió cavando túneles.

Sin embargo, toda esta experiencia duró escasos diez días. Es sabido que la guerra es algo muy duro y dejó estragos en Dorothy. Empezó a sufrir mareos, reumatismo, desmayos y escalofríos. Lo que igual se hubiera solucionado con una visita al médico para ella supuso el fin de la aventura. Ir al médico sería descubrir su identidad.

Tras meditarlo decidió que era la hora de confesar su verdadera identidad. Lo hizo frente al sargento que estaba al mando y este la puso bajo arresto militar, convirtiéndose en una prisionera de guerra.

En su arresto fue interrogada duramente por los militares quienes creían que era una espía del bando contrario. No tardaron mucho en darse cuenta de que no había sido mandada para espiar o para perjudicar al Ejército. Aun así quisieron saber todos los detalles de la vida de Dorothy para determinar como una mujer había conseguido engañarles y ser miembro del frente.

El Ejército no daba crédito a lo ocurrido y sentía vergüenza de que una mujer hubiera sido capaz de entrar en el frente y de haber aguantado aunque fueran solo diez días. Para ellos, Dorothy había ridiculizado al Ejército.

Realmente su preocupación no se centraba en qué hacer con ella sino en que esta historia no se supiera y que nadie pudiera hablar sobre una mujer en el frente. Para ello, hicieron prometer a Dorothy que no contaría lo ocurrido a nadie ni que escribiría unas memorias contando su experiencia en el frente. Fue encerrada en un convento para poder tenerla controlada.

El Ejército tenía miedo de perder su prestigio y de que otras mujeres siguieran el ejemplo de Dorothy. No querían que las mujeres estuvieran ahí porque no las consideraban aptas para la guerra aunque con Dorothy no habían notado la diferencia.

Pasado el tiempo, Dorothy quiso contar todo lo vivido en el frente publicando sus memorias en ”The Wide World Magazine”. Rápidamente fue silenciada por La Ley de Defensa del Reino de 1914. También fue censurado su primer libro ”Sapper Dorothy Lawrence: The Only English Woman Soldier”.

No todo el mundo creía su historia y fue perdiendo su prestigio como periodista. Acabó siendo rechazada por todos los periódicos hasta ser prácticamente olvidada y sufrir carencias económicas y más tarde problemas de salud mental.

Su siguiente destino fue un hospital psiquiátrico a consecuencia de su comportamiento extraño y llamativo que llevaron a las autoridades a actuar.

Su situación no hizo otra cosa que empeorar. Contó a un doctor que había sido violada en su adolescencia y sin saber si es verdad la consideraron como demente. Durante los años posteriores fue trasladada varias veces de centro hasta que finalmente falleció en el Friern Hospital en 1964.

@ciaoatenea

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